DISCIPLINA CON AMOR
Disciplina es algo más que el establecimiento
de una serie de normas. El desarrollo de reglas y reglamentos
puede ser algo importante en la educación de los niños, pero más
importante aún es la capacidad de lograr que se cumplan de
manera satisfactoria. El control de la disciplina y su
aplicación va a estar determinado por quien ejerce la autoridad.
Tradicionalmente, la disciplina ha estado asociada a reglamentos
y normas y a formas determinadas de dirigir y regular la
conducta de los niños donde el educador es quien ejerce la
autoridad para hacer cumplir esas reglas. Para mantener la
disciplina los educadores han utilizado diferentes métodos y
casi todos se han caracterizado por promover el castigo, la
censura o el el refuerzo positivo o la recompensa. La palabra
disciplina viene de discípulo, que significa estudiante o
seguidor, es decir, quien ejerce la autoridad, está educando o
enseñando a controlarse o a autodisciplinarse. La disciplina
implica la interiorización de los buenos hábitos. Las normas y
las reglas son una guía que le indican al niño como comportase y
quien ejerce la autoridad es un facilitador que promueve el
cumplimiento de esas normas.
Muchos educadores manifiestan que los niños
carecen de disciplina en sus hogares y llegan a la escuela sin
respetar los límites impuestos. Puede ser que esto sea una
realidad o no, pero el educador en su aula se convierte en la
figura de autoridad del niño donde el seguimiento de las normas
impuestas, va a depender de la capacidad del educador para
implementar la disciplina en su aula.
El control y la autodisciplina deberían
empezar por el educador mismo, es decir, el educador debe ser
capaz de controlar su enojo, de seguir ciertas normas de respeto
y tolerancia hacia la conducta de los niños de manera que pueda
ejercer entonces la autoridad con sus alumnos.
La disciplina busca interiorizar los bueno
hábitos.
El educador como profesional debe ser un
modelo para el niño. Su forma de enfrentar el conflicto, su
manera de controlar el enojo y su actitud ante el mal
comportamiento es una forma de enseñar al niño la autodisciplina.
El autocontrol es una de las herramientas más importantes para
el control de la conducta; quien sabe controlarse tiene mayor
capacidad para enfrentar los conflictos. El enojo es un
sentimiento que cada uno tiene derecho a expresar, lo que causa
el problema no es la expresión del enojo sino la forma de
manifestarlo.
Actualmente la agresión es una conducta que
está presente en el ambiente, los niños desde muy pequeños se
ven expuestos a la agresión por diferentes medios, sobre todo
los de comunicación. Es una conducta que se presenta como una
alternativa para enfrentar la frustración y el conflicto donde
el individuo carece de control.
La agresión en la escuela es considerada
como:
La conducta negativa de carácter
repetitivo dirigido a una víctima. Es un desquilibro del poder,
donde por alguna razón la persona ejerce poder sobre la otra.
Intimidación: presión verbal, amenazas, burlas, abuso físico,
indiferencia, rechazo, mano dura, vandalismo.
Consejos de un niño de 8 años con dificultades
de conducta para los maestros: ¿Cómo lograr el control del enojo?
-
Prevención de la agresión en el aula
-
No responda con violencia ni hostilidad.
-
Desarrolle un ambiente positivo.
-
No permita conductas agresivas en el
aula.
-
Prevenga el conflicto.
-
Evite confrontar al niño en público.
-
Ofrezca alternativas para canalizar el
enojo.
-
Sea afectivo(a).
-
Estimule la conducta positiva.
-
No critique.
Enseñanza La disciplina como enseñanza...
¿Cuáles son las reglas de tu clase? No sé, me
imagino que portarse bien, lo que pasa es que en la escuela no
enseñan como portarse bien y a mí me cuesta mucho, siempre estoy
castigada. Niña con Dificultades de conducta . III Grado
Disciplinar debe ser sinónimo de enseñar a
cómo hacer las cosas bien. El niño debe aprender la manera de
comportarse bien de manera que adquiera poco a poco una
autodisciplina.
La primera enseñanza que el niño debe adquirir
es que cada conducta tiene una consecuencia tanto positiva como
negativa. La consecuencia es el resultado lógico de sus actos.
Todo acto de disciplina debe dejar
implícito una enseñanza.
Castigo significa penalizar por hacer algo
mal, señalar e indicar la mala conducta y reforzar lo malo que
se ha hecho. Existe la creencia equivocada de que entre más
intenso sea el castigo más efectivo es el resultado.
Disciplina por lo contrario significa enseñar
cómo hacer las cosas bien, y por medio de la consecuencia se
busca enseñar al niño una lección.
Toda conducta tiene una causa, muchas veces el
niño rompe con la regla no porque no conozca la regla ni la
consecuencia sino por otras razones que están fuera del contexto.
Comprender la causa de la conducta es el punto de partida para
ejercer la disciplina.
“Mis alumnos no pueden salir a recreo si no
han terminado su trabajo.” Maestro de VI grado Existen múltiples
razones por las cuales el niño no termina su trabajo, como por
ejemplo que el niño escriba lento, desinterés, falta de
comprensión o simplemente por estar jugando.
Conocer la causa de la conducta, no justifica
la conducta pero si determina la forma en que el maestro va a
imponer su disciplina.
Algunas razones por las que los niños se
portan mal
-
Desean llamar la atención.
-
Están desmotivados y no les interesa el
tema.
-
Están probando o retando la autoridad.
-
Tienen alguna dificultad de orden
conductual o neurológico.
-
No comprenden la norma.
-
Están molestos con la figura de autoridad.
-
Tienen dificultad para realizar la tarea
asignada.
-
No se les ha enseñado cómo portase bien.
La verdadera comunicación consiste en poder
comprender e interpretar lo que los demás nos quieren decir no
solo con palabras sino también con acciones. Los niños por su
grado de madurez muchas veces no expresan claramente lo que
sienten o piensan, su conducta por lo general es la forma de
expresión de lo que piensan o sienten.
Comprender e interpretar la conducta de los
niños ayuda al maestro a tener un mejor control de la disciplina.
Aprendizaje Aprender a comportarse y a conocerse...
¿Por qué tu maestra te dejo sin recreo? Porque
ella siempre está enojada conmigo, porque no le hago caso. Niño
con dificultades de conducta IV grado
Lo más importante en el proceso de aprendizaje
es tener claridad en los objetivos, de manera que el niño logre
comprender qué es lo que se desea que aprenda y porqué. Por eso,
el educador debe tener claro cuál es su meta a la hora de
ejercer la disciplina en los niños.
El educador del nuevo siglo debe proponerse
como meta:
-
Tener una actitud abierta con el niño de
manera que el niño se pueda sentir seguro de comunicarse.
-
Aprender a convivir con los demás.
-
Ser responsable de sus acciones.
-
Ser independiente para tomar sus propias
decisiones.
-
Darle oportunidades para lograr cumplir
con lo establecido.
-
Reforzar los aspectos positivos más que
los negativos, de manera que se acepte.
-
Ser flexible para enseñarle a ser
tolerante a las situaciones que no se puedan controlar.
-
Enseñarle a expresar lo que siente de
manera adecuada.
-
Ser firme en las normas establecidas,
para poder establecer una guía que le facilite el control
hasta que el niño tenga la madurez para hacerlo por sí mismo.
Las reglas son importantes porque le ayudan al
niño a saber qué es lo que esperan de él o ella y a la vez le
indican cómo lograrlo.
“ Yo he dicho varias veces a mis alumnos que
deben ser responsables y cuidar el material, pero son muy
desobedientes.” Maestro de V Grado No se trata de decir al niño
lo que hace mal, la regla en este caso debe ser indicar a los
niños dónde colocar el material para mantenerlo ordenado.
La regla debe indicar al niño cómo hacer
las cosas bien.
Aprender a portarse bien de acuerdo a lo
esperado, es una experiencia que le ayuda al niño a tener un
sentido de logro y fortalece de alguna manera su autoestima.
Quizás la escuela tradicional se caracteriza
por un sistema de disciplina más rígido donde predomina la
censura y el castigo y el educador ejerce un sistema autoritario
para hacer cumplir las normas. El extremo en que se ha caído en
la actualidad es un sistema de autoridad muy permisivo donde las
reglas no están claras y se carece de firmeza para su
cumplimiento.
Ambos extremos son negativos, los niños
necesitan disciplina para aprender la forma adecuada de
comportarse, para controlar su conducta y lograr relacionarse
positivamente con los demás.
¿Cómo? Con un educador autoritativo que sea
firme y constante en el establecimiento de las reglas y en las
consecuencias respectivas, pero con una actitud positiva.
Reglas para establecer la disciplina La
actitud positiva es la clave para el control de la disciplina.
Escuche al niño con atención. Tenga claridad y sea concreto
cuando establezca una norma. Mantenga la calma, nunca discipline
a los niños cuando esté fuera de control. Utilice la disciplina
para enseñar, más que para castigar. Cumpla las promesas. Sea
firme pero afectivo. Busque la posible causa de la conducta. No
repita las órdenes una y otra vez. Utilice la negociación como
un medio de resolver los problemas de disciplina.
EL EDUCADOR DEL NUEVO
MILENIO, AL DISCIPLINAR DEJA IMPLÍCITA UNA ENSEÑANZA
• Las medidas de disciplina del niño en edad
preescolar deben dar oportunidad para hacer elecciones y
enfrentar nuevos retos, manteniendo siempre límites claros. Para
un niño de esta edad, es importante tener una estructura y una
rutina diaria que incluya deberes acordes con su edad, que el
niño pueda realizar y sentirse parte importante de la unidad
familiar, mejorando la autoestima. Es posible que los
recordatorios y la supervisión sean necesarios para el
cumplimiento de dichos deberes. El reconocimiento y recompensa
por un buen comportamiento o un deber realizado correctamente o
sin recordatorios adicionales es extremadamente importante, por
lo que los padres deben tomarse el tiempo para reconocer y
recompensar los "buenos" comportamientos.
• A partir de los 4 ó
5 años, es frecuente que el niño vocifere o comience a
contestar, por lo que se invita a los padres a abordar tales
comportamientos sin reaccionar ante las palabras o actitudes
presentadas por el niño. Si el niño siente que dichas palabras
tienen algún poder sobre el padre (o madre), el comportamiento
continuará. Esta es una de las áreas en las que a un padre le
resulta más difícil mantenerse calmado mientras intenta abordar
dicho comportamiento.